Tit: El Gobierno da el banderazo
de salida a sus reformas fiscales
Text: El
Ejecutivo ha renunciado a realizar reformas económicas urgentes tras su llegada
al Gobierno. Pero parece dispuesto a poner en marcha a lo largo de 2005 el grueso de su paquete de medidas fiscales.
El plato principal será la reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas
Físicas (IRPF), que deberá estar finalizado antes d
terminar el próximo año con el propósito de que entre en vigor en el tercer
ejercicio de legislatura.
Las pautas están sentadas
para esta reforma. Los equipos técnicos de Miguel Sebastián, responsable de la
oficina económica de La Moncloa, y los del
vicepresidente económico Pedro Solbes tratan en estos
momentos las pautas de un nuevo impuesto para el que un sector importante del
Partido Socialista sigue barajando una estructura con un máximo de tres tramos.
Pero al margen de este debate empieza a haber consenso entre los responsables
económicos para que el tipo máximo del futuro tributo sobre la renta se sitúe en
torno al 40%. Por la parte baja de la escala del impuesto la reforma se
centrará en un esquema muy distinto. El descuento en la factura del IRPF para las rentas más bajas se centrará en un incremento
del mínimo vital y personal exento de tributación. La subida para este mínimo
vital podrá situarse en torno a un 30% para los trabajadores.
A cambio, eso sí, la
estructura actual de deducciones –por y
desgravaciones adicionales podría pasar a un segundo plano o incluso
desaparecer, caso en el que se encuentra uno de los grandes incentivos fiscales
que hasta el momento han tenido a su disposición los españoles: las deducciones
por compra de vivienda habitual. El Gobierno estudia ya el efecto que provocaría la eliminación de estas deducciones partiendo de una base, el deseo de que los
actuales compradores de vivienda no tengan que sufrir el fin de este incentivo.
Es decir, que quienes ya han cerrado la compra de un piso, aunque sigan pagando
por su crédito
hipotecario no vean mermado su derecho adquirido y sus expectativas de poder
seguir deduciendo entre un 15% y un 20% de los pagos anuales que realicen por
el coste de su vivienda.
Respecto al
ahorro, más cambios. El modelo británico o irlandés gana fuerza en el nuevo
Gobierno socialista. Los partidarios de que las rentas procedentes del ahorro
tengan un tratamiento más cercano al de las rentas del trabajo avanzan y
parecen contar ya con todo el apoyo del Ejecutivo. La reforma, de esta manera,
baraja dejar un mínimo exento
de tributación por el IRPF de 12.000 euros anuales y
por contribuyentes obtenidos a través de rendimientos del capital o de las
plusvalías del patrimonio. El resto de los beneficios logrados con los ahorros
a lo largo de un ejercicio debería pagar impuestos según la escala general
del impuesto, lo que le llevaría a poder pagar un tipo máximo de hasta un 40%, según el escenario que baraja el Gobierno de esta
manera.
El Gobierno
parte de una premisa que ha repetido ya en diversas ocasiones a través de un buen número de altos cargos: es posible
que el nuevo impuesto no suponga una rebaja para todos los contribuyentes, puesto que a
fin de cuentas “la promesa de este Ejecutivo se basa en no que suba la presión fiscal real para ninguno de los españoles”, como
recordó hace cerca de dos meses el responsable de organización del PSOE, José
Blanco. De esta forma, el mero hecho de no subir el impuesto bastaría para
cumplir con el mensaje electoral.
Impuesto
sobre Sociedades
El Ejecutivo se está
planteando también otra importante reforma fiscal. Tal y como anunció
en su programa electoral, pretende recortar
el tipo general del impuesto sobre sociedades (actualmente fijado en el 35%)
y simplificar las deducciones actuales del tributo. El objetivo no será otro que , para frenar
la deslocalización de empresas, según el anuncio que realizó a principios de mes . El anuncio lo realizó ayer el
director general de Tributos, José Manuel de Bunes, en el VI Congreso Nacional del Registro de
Economistas Asesores Fiscales (Reaf) que se celebra en Logroño. La reforma cuenta ya con el visto bueno del
Ministerio de Economía y Hacienda. Y deberá suponer un acercamiento del tipo del Impuesto
sobre Sociedades a la órbita del 30%.
El argumentario interno que ha planteado el Ejecutivo destaca
que
Bunes, mano
derecha del secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez,
reconoció que la
fiscalidad está afectando a la fuga de plantas productivas hacia países con
menor imposición y bajos salarios. Es más, el Ministerio de Economía y Hacienda admite
que 'Hay otros
Estados que en el
escenario comunitario hay un buen número de países que se
están replanteando ya este tipo de as rebajas en el Impuesto sobre Sociedades',
señaló, tras
insistir en que se trata de un
debate abierto que se ha exagerado desde
la entrada de los 10 nuevos países de la UE, la mayoría de ellos con un
impuesto más reducido que el resto de países europeos y que han empezado a plantear una seria
competencia al resto de compañías instaladas en el espacio de la Europa de los
Veinticinco.
'No se puede
renunciar a que el impuesto de sociedades tenga un tipo impositivo más
competitivo. La normativa fiscal no puede desconocer el entorno. Hacerlo sería
un suicidio', subrayó.
El tipo general medio en la
Unión Europea estaba situado en el 31% (cuatro puntos menos que en España)
antes de la entrada, en mayo, de los nuevos socios en el entorno comunitario.
Con la entrada de estos países, el tipo general medio ha caído al 27,5%, más de
siete puntos menos que en España, pese a que las empresas de reducido tamaño pueden
aplicar sobre parte de sus beneficios un gravamen del 30%.
Bunes Hacienda no pretende aclllevar a cabo un aró ayer que la idea no es recorte drástico hasta alcanzar los niveles de estos
nuevos sociosar los tipos
drásticamente hasta niveles como los de Letonia e Irlanda,
pero sí pretende
aprovechar los bajos costes laborales de España para unirlos a un tipo general
cercano al que tienen Reino Unido o Francia, en torno al 30%, para no perder su
capacidad de 'sí dejarlos
en un umbral parecido a Francia, o Reino Unido'.
Reino Unido
los tiene ya en el 30competencia%.
El ejemplo
francés, de hecho, se encuentra en medio de su fase de adaptación, Actualmente Francia cuenta
con un tipo general del 35% (como en España), pero tiene pendiente una nueva
reducción en los próximos años. Además, descontadas las deducciones, el tipo
efectivo queda claramente en el país vecino galo por
debajo del 30%. Lo Alemania, por su parte, tiene regulado un tipo del mismo ocurre con Alemania, en donde el 38%, que en la realidad nadie llega a pagar como tipo
efectivo y que, además, se verá sometido a una rebaja de cerca de cinco puntos en los próximos años.
Aunque es
verdad que en no lo paga
en la práctica casi ninguna empresa.
En el
caso español,
se produce algo parecido, el efecto de
rebaja real provocado por los incentivos recogidos como deducciones provoca que
frente al gravamen del 35% de aplicación general
pero en menor
medida. Aunque el tipo general se encuentra en el 35%, las deducciones
existentes (sobre todo a pymes) provocanel pago del tipo efectivo medio se haya situado en
torno al que el gravamen efectivo se sitúe en torno al 29%.
Este gravamen
se reduciría claramente si el tipo general se recortara a niveles próximos al
30%.
Una de las
deducciones que podría perder su vigencia dentro del Impuesto sobre
Sociedades sería el incentivo fiscal a la inversión en
Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). El Gobierno defiende que este tipo de
desgravaciones no han tenido el efecto perseguido en los últimos años. Lo cierto es que España mantiene uno
de los regímenes fiscales más atractivo para la inversión en I+D+i pese a lo que se mantiene a la cola de los antiguos
Quince Estados miembros tanto en número de patentes como en inversión real en
proyectos de investigación. El Estado baraja ahora directamente la eliminación
de este tipo de incentivos y su sustitución por líneas de crédito para las compañías que decidan
apostar por este tipo de prácticas.
Fuentes del
Ministerio de Hacienda precisaron ayer a Cinco Días que, por el momento, 'la
prioridad es atender a la reforma del IRPF (prevista para 2005), sin dejar de
prestar atención a estudios en otros impuestos', como el de sociedades.
Sin embargo, parece claro
que el rediseño
del Impuesto sobre Sociedades es se trata de una
reforma, que tarde o
temprano se abordará a más largo plazo.
Este Sin embargo, desde el Gobierno se admite que el debate
surge en medio
de en el seno del
Gobierno se produce en un momento un escenario en
el que algunas importantes multinacionales han anunciado su fuga hacia países
del Este. Y Estados como Francia han sugerido que se recorten las ayudas
europeas a nuevos miembros de la UE que practiquen algo que ya se ha denominado como el dumping
fiscal.
Por otra
parte, el PSOE, en su programa electoral había propuesto, además, una
reorganización de las deducciones del tributo para mejorar su eficiencia.
Ayer, Bunes se
refirió también a ello, reconociendo que Hacienda está estudiando también la
simplificación de las bonificaciones, informa Europa Press. No obstante, matizó
que el Gobierno no adoptará una decisión hasta conocer un pronunciamiento de la
UE sobre la armonización del impuesto. El
vicepresidente económico, Pedro Solbes, ya se mostró
partidario cuando era comisario de Asuntos Monetarios, de armonizar en la UE
las bases imponibles del impuesto, algo que, sin embargo, nunca hubiese llegado a
suponer una rebaja de los tipos fiscales, punto que se considera de absoluta soberanía
fiscal de cada Estado miembro.
Para el vicepresidente, una cierta armonización del tributo permitiría conocer
mejor la dinámica de las empresas y potenciaría la lucha contra el fraude,
además de reducir la amenaza
creciente de las
deslocalización de las empresas.
La rebaja del tipo general
del impuesto de sociedades es una vieja reivindicación de la patronal CEOE que
considera que el tributo puede soportar una caída de recaudación. No opina lo mismo con el recorte
de deducciones, que afectaría a gran parte del tejido empresarial, especialmente a la vista de que las
contribuciones sociales que pagan las compañías españolas son claramente
superiores a las de los países vecinos.. Y es que, también ahí podría actuar el Ejecutivo.
El Gobierno da por sentada una rebaja de las cotizaciones a la Seguridad Social
que pagan las compañías. Por una parte se acepta ya de forma generalizada la
necesidad de dar paso a una rebaja de estos pagos de forma selectiva, con el
objetivo de primar a los colectivos con mayores problemas de inserción en el mercado laboral. Pero en segundo
lugar se debate ya una rebaja de las cotizaciones por desempleo que abonan
todas las compañías. Esta medida se pretende analizar con el propósito de
incentivar a las compañías que se comprometan a crear más puestos de
trabajo.
Menos
deducciones pero más eficientes
En el
transcurso del Congreso, el presidente del Reaf, Valentín Pich, sugirió al
Gobierno, junto a un grupo de expertos fiscalistas, una serie de medias para la
reforma del impuesto de sociedades. Entre ellas, destacó la rebaja del tipo
general del 35% 'hasta al menos el 30%' y la 'limpieza' en la base imponible y
la cuota', de la mayor parte de las deducciones y regímenes especiales
actuales. Sólo quedarían algunas específicas como las destinadas a I+D o al
cuidado del medio ambiente. El Registro de Economistas pide también la
modernización de la tabla de amortizaciones y la recuperación de la exención
por reinversión.